7). Las discusiones entre EEUU, Japón y Europa occidental, con fuertes diferencias dentro de la UE, sobre sus diferencias interimperialistas no han imposibilitado el que se impongan los mandatos de la "ronda Uruguay" a los demás Estados. Es por esto que el GATT ha sido un instrumento terriblemente efectivo para mantener la vitalidad del capitalismo durante veinte años y sobre todo para unir al Centro imperialista frente al resto del planeta en los momentos de crisis: esa es la gran rentabilidad político-económica del GATT. Probablemente, si el GATT hubiera nacido con precisas condiciones y estipulaciones internas no hubiera servido tan efectivamente al imperialismo, primero al yanki y luego a su unidad trinitaria. Es como si la burguesía-USA hubiese comprendido en 1947 que el comercio mundial se rige por criterios diferentes a los que rigen a la paridad del cambio de divisas, para lo que creó el Fondo Monetario Internacional, y a las condiciones de inversión y planificación dentro de los Estados dependientes, para lo que creó el Banco Mundial.
Estas dos últimas instituciones funcionaron perfectamente bien cada una en su campo, pero con ritmos diferente si se observa comparativamente su caminar específico, mientras que el GATT estuvo aletargado durante mucho tiempo hasta que comenzaron, de un lado, los ligeros pero peligrosos despuntes industriales de algunas zonas del "tercer mundo"; de otro, cuando el Centro imperialista vio el comienzo de su sobreproducción y competitividad interimperialista y por último, al comenzar a su vez la mundialización económica y la transnacionalización financiera. La virtualidad del GATT es por tanto procesual, se materializa de manera ascendente y según las cada vez más agudas necesidades de sobreexplotación a escala mundial; a la vez, el GATT no es contradictorio con la tendencia al proteccionismo interno de las burguesías imperialistas primero en sus Estados y luego en sus respectivos bloques continentales de poder. Las seis áreas de liberalización impuestas por el GATT en su reciente ronda son desastrosas para la mayoría inmensa de la Humanidad:
7-1). La liberalización del comercio mundial de servicios, es decir, de todo lo relacionado con las nuevas tecnologías de telecomunicaciones, financiación y administración bursátil y bancaria, industria turística y de ocio, industria cultural y recreativa, seguros de todas clases y capitales unidos a ellos, etc. Ocurre que el Centro imperialista padece ya sobreproducción en estas ramas; ocurre que algunos Estados industrializados del "tercer mundo" han adquirido o están en camino de lograrlo suficiente autonomía productiva en esos campos; ocurre que existe un mercado mundial sin saturar en esas áreas, etc. Por consiguiente el Centro imperialista ha impuesto la liberalización de esos productos como antes impuso la de productos industriales, etc. Pero el Centro en su conjunto, y los diversos Estados imperialistas se reservan para sí rigurosos controles sobre determinadas nuevas tecnologías que aún necesitan de protección, que aún rinden altos beneficios porque aun no se ha masificado su producción.
7-2). La liberalización del comercio mundial agrario, es decir, de la producción, distribución y venta de productos agrarios que hasta hace muy pocos años, incluso actualmente, eran protegidos y subvencionados por razones estratégicas político-económicas y político-militares en EEUU, Japón y la UE. Esas tremendas subvenciones, que se remontan prácticamente a la fase de consolidación de los Estadosnación burgueses en la mitad y finales del s. XIX según los casos, por intereses de independencia estatal de alimentación y defensa tanto externa como ante tensiones clasistas internas, han dejado de ser necesarias en la actualidad por cuatro razones: una, ya se ha destruido la capacidad de producción alimentaria propia de casi todo el "tercer mundo" aumentando su dependencia absoluta; dos, se ha reducido grandemente el precio de los productos que aún se producen fuera del Centro imperialista; tres, ahora sí existen fuerzas político-militares y económico-militares de presión a esos productores para que acepten los precios del Centro y último, cuatro, la crisis fiscal burguesa exige desregular el proteccionismo ya inservible.
7-3). La liberalización del comercio mundial textil, es decir, de una de las ramas productivas más rentables para el "tercer mundo" ha sido unidireccional, pudiendo exportar el Centro al resto pero no a la inversa, dado que el Centro imperialista había ido retrasándose en la productividad y rentabilidad media mundial de textiles, por lo que ha impuesto severas restricciones a la libre entrada en sus mercados de textiles de la periferia y semiperiferia con la excusa de su atraso y del paro que generaría esa irrupción. Mientras tanto el Centro dicta severas reconversiones internas para aumentar sus defensas competitivas. Así, cuando pueda admitir los del exterior jugará con esa "concesión" para imponer como contrapartida otras concesiones más duras al "tercer mundo". Se trata de un claro ejemplo de cómo el imperialismo juega con el GATT según sus intereses y liberaliza aquello que le es conveniente en el momento conveniente.
7-4). La liberalización formal de la propiedad intelectual, es decir, la prohibición al "tercer mundo" de impedir la "fuga de cerebros" con medidas de incentivación de la producción intelectual interna en detrimento de la libre rapiña externa. La llamada "fuga de cerebros" no es sino la esquilmación del capital cultural acumulado por un pueblo por parte de las transnacionales y de los Estados del Centro que puede ofertar infinitas mejores condiciones de vida y trabajo a científicos, técnicos, investigadores y personal cualificado del "tercer mundo". La concentración y centralización en las grandes corporaciones y transnacionales, así como en los centros estatales de investigación programada e integrada, del saber científico de los pueblos se convierte en uno de los instrumentos de opresión más terroríficos de todos los tiempos. El GATT busca con esa liberalización unidireccional -¿cuántos técnicos y científicos van a dejar sus condiciones de vida y trabajo en el Centro para aceptar las del "tercer mundo"?- dos cosas: arrancar de cuajo las raíces de la mínima posibilidad de desarrollo independiente de la ciencia y técnica en el "tercer mundo" y, a la vez, asegurar el monopolio tecnocientífico del Centro imperialista.
7-5). La liberalización de la naturaleza y de su mercantilización sin trabas legales por parte de los Estados afectados, es decir, la libre impunidad de destrucción de los ecosistemas del "tercer mundo" en exclusivo beneficio del Centro. Las cargas medioambientales y ecológicas en aumento son desplazadas hacia la periferia y semiperiferia; las limpiezas y descontaminaciones en el Centro se logra envenenando al resto del planeta. Los costos medioambientales, la llamada "segunda contradicción del capitalismo" se ve atenuada así mediante el desplazamiento de sus cargas al "tercer mundo". A corto y medio plazo ello aumenta la dependencia absoluta de esos pueblos hacia el Centro imperialista pues se destruyen sus escasas capacidades alimentarias, sus reservas naturales y energéticas y, sobre todo, se destruyen sus relaciones ecoproductivas y sus referentes culturales históricos. Resultará de todo ello una aceleración de la crisis ecológica planetaria con especial impacto en el "tercer mundo".
7-6). La redefinición oficial de "países en vías de desarrollo", es decir, el poder del Centro imperialista para decidir nuevamente qué Estados cumplen los requisitos oficiales -anteriormente también dictados por el imperialismo- necesarios para ser receptores de "ayudas especiales", de "convenios preferenciales", etc. Es una medida claramente amenazante en todos los sentidos pues existen varios Estados que son ya competidores en algunas ramas en el mercado mundial, o simplemente molestos. La redefinición permite al Centro imperialista endurecer las presiones sobre esos Estados de modo que se vuelvan más dóciles o tengan que aceptar contrapartidas limitadoras.
8). La propaganda emitida por las transnacionales de la desinformación cifran en varios cientos de miles de millones de dólares los "beneficios" de esta última "ronda" del GATT. Dejando por obvio el abultamiento artificial de las cifras y el silenciamiento de que el reparto estará totalmente escorado hacia el Centro, sin entran en estas dos críticas en sí secundarias, lo que sí hay que decir es que el significado de la última "ronda" del GATT va mucho más allá de lo estrictamente económico. Tenemos que volver aquí, siquiera para retomar el hilo teórico a lo expuesto en los puntos 3º y 4º del texto. Veíamos en ellos cómo el Capital había aprendido del marxismo y de las experiencias revolucionarias dos grandes recetas para apuntalar el sistema: el reforzamiento de los aparatos político-militares y burocráticos como piezas esenciales para la realización del beneficio y además, el reforzamiento de los controles sobre el "tercer mundo" para asegurar el imprescindible flujo unidireccional de riqueza. Durante veinte años ambas medidas han permitido, sin olvidar el cuádruple contexto resultante de la IIª GM expuesto en el punto 1º, un relanzamiento impresionante pero desequilibrado e irracional del capitalismo.
Pero desde mediados los 70 y conforme avanzan los años ambas recetas van perdiendo efectividad global y parcial. La crisis que se generaliza en los 70 es también crisis de esas medidas. El capitalismo que galopaba durante veinte años vio cómo su Estado keynesiano, su modelo de acumulación taylorfordista, sus valores y disciplinas de trabajo y su división internacional del trabajo, todo eso, se hundía estrepitosamente y, encima, se agudizaba al máximo otra nueva crisis, ésta ya cualitativamente más grave: la ecológica. A la vez, la sobreexplotación del "tercer mundo" es tan arrasadora que ya desde comienzos de los 80 se acumulan las tensiones y los problemas. Todo ello hace que el FMI, el Banco Mundial y especialmente el GATT, así como la ONU, deban amoldarse. No podemos tocar aquí la evolución del FMI, BM y ONU que van adecuándose a los nuevos y cada vez más contradictorios intereses interimperialistas. Sí podemos seguir brevemente la del GATT pues la última "ronda de Uruguay" es llana y sencillamente el esfuerzo más profundo y reciente de adecuación a las nuevas contradicciones.
Los seis aspectos fundamentales de ésta "ronda", vistos en el punto 7º, confluyen como afluentes en un único río: asegurar el incremento de la sobreexplotación de la arena mundial, periferia y semiperiferia por el Centro imperialista. Sobreexplotación que no sólo es económica en el sentido restringido de la fase colonialista y del más amplio de la fase imperialista, sino en el sentido total, es decir, sobreexplotación económica y alimentaria, ecológica y medioambiental, cultural e intelectual, científica y técnica, política y militar, de presente y de futuro. La reciente "ronda Uruguay" del GATT coordina y eleva a la cumbre de nueva estrategia las diferentes tácticas parciales que se fueron aplicando en la medida de las nuevas contradicciones y exigencias. Todos y cada uno de los seis aspectos analizados inciden en la globalidad mundial de la estrategia del Centro imperialista y en la particularidad específica de sus diversas exigencias tácticas.